El arte de saber escuchar para mejorar nuestras relaciones interpersonales

Actualizado: 26 de oct de 2018

Dicen los grandes pensadores que el que mejor se comunica, no es el que mejor habla, sino el que mejor que escucha.

La buena comunicación comienza por saber escuchar.

A todos nos gusta que nos escuchen, que nos presten atención cuando hablamos y más en esta sociedad donde los móviles, las redes sociales están interfiriendo la comunicación interpersonal. Un mundo tan comunicado tecnológicamente, pero tan incomunicado socialmente.

La mayoría de las veces, las personas no escuchamos para comprender, escuchamos para responder, para convencer, otras veces, simplemente no escuchamos, oímos sin prestar atención a lo que nos están hablando, bien porque no nos interesa lo que nos dice la persona que tenemos frente a nosotros y otras veces porque estamos tan pendiente de decir lo que queremos decir, de elogiarnos, de destacar, de alimentar nuestro ego, que simplemente no sabemos escuchar.

¿Nos suena en nuestras relaciones con los demás, frases como estas?:

  • No, no me escuchas cuando te hablo.

  • No, no es eso lo que te he dicho, lo que te quería decir…

  • Espera, deja que termine y ahora me dices.

O simplemente frases tan sencillas, pero que lo dicen todo, como estas otras:

  • Escúchame.

  • Déjame decirte.

  • Mírame

Y así podría seguir… con un sin fin…. de frases que reflejan la triste realidad que se produce en nuestras relaciones con las personas. No sabemos escuchar, interrumpimos continuamente, presuponemos aquello que la otra persona nos va a decir.

¿Por qué se producen estas situaciones en nuestra vida cotidiana? cuando una de las mayores preocupaciones que tenemos, es tener una buena comunicación, llevarnos bien con las personas que nos rodean. A veces, hasta nos preocupamos en exceso de tener la aprobación de nuestra familia, de nuestra pareja, de nuestros amigos, de nuestros compañeros.

Si no tenemos una discapacidad auditiva, que nos impida oír, deberíamos entonces de entender, comprender lo que nos están diciendo, el mensaje que estamos oyendo por nuestros oídos, pero escuchar es algo más que oír, es una habilidad , que se puede mejorar y para ello, se necesita de entrenamiento, poniendo toda nuestra intención en ello. Decía Johann Kaspar Lavater “Si quieres ser sabio, aprende a escuchar con atención, a responder serenamente y a callar cuando no tengas nada que decir”

Escuchar va más allá de oír, implica desarrollar la Escucha activa, la capacidad de atender, comprender a la persona que tenemos frente a nosotros , prestando toda tu atención, poniendo toda tu intención en estar en lo que estamos, en escuchar, es querer escuchar.

La Escucha activa la podríamos resumir en:

  • Atender, prestar atención al lenguaje verbal, es decir a las palabras que nos transmite la persona con la que nos estamos comunicando.

  • Observar lo que no dice la persona, pero que se transmite de forma no verbal.

  • Sentir, Comprender la emoción que hay detrás de las palabras que dice la persona.

La escucha activa no es sencilla, se requiere de un 100% de nuestra atención en escuchar y no estamos preparado para ello y sobre todo por el ritmo frenético en el que vivimos, que parar, prestar atención a la escucha activa, requiere de mucha voluntad y esfuerzo, pero os aseguro que merece la pena el intentarlo. Mejoraríamos con creces nuestras relaciones y contribuiríamos a hacer más felices a las personas que de verdad queremos y nos importa y sobre todo a ser más felices nosotros.

Los Beneficios que la Escucha activa nos aportar son los siguientes:

  • La persona que es escuchada, nos respetará más y se sentirá respetada.

  • La persona que no pasa desapercibido el lenguaje no verbal, escucha más allá de las palabras, son más capaces de sintonizar, no son adivina de los pensamientos, no encasilla a la persona, no las etiqueta y sobre todo no emiten juicios, simplemente las acepta tal y como son.

  • La persona que es capaz de escuchar entendiendo la emoción que hay detrás de las palabras se hace más empática, entendiendo la empatía según Heinz Kohut como la “Capacidad de pensar y sentir la vida interior del otro, como si fuera la propia”. Desarrollará por tanto, un mayor entendimiento y comprensión hacia los demás, siendo más generosas, más altruistas, más solidarias, se sentirán más implicado en la vida del otro, mejorando en gran medida sus relaciones con las personas. A mayor empatía, mayor capacidad de escucha, en contraposición con los sordos emocionales, que no desarrollarán la empatía y que tanto existen a nuestro alrededor.

  • Aprender a escucharnos a nosotros mismo. Prestar atención a lo que nos decimos internamente, nuestros pensamientos, nuestro diálogo interno. Al escucharnos a nosotros mismos, podremos dominar al ego, ese Pepito Grillo, que nos habla, que interfiere nuestra buena comunicación. Lo podemos controlar, escuchándolo, observándolo, sin interferir en nada, sin tener que cambiar nada, simplemente permitiendo no sentirnos ofendidos por lo que nos dicen los demás, liberarnos de la necesidad de ganar, de tener razón, de tener fama, de tener más, de ser mejor que otro, de identificarnos con nuestros logros.…etc.

Y ya por último saber escuchar, conlleva también poder entrenarnos no solo en la Escucha activa, sino en la Escucha Atenta, de esta manera, fomentaríamos aún más nuestras relaciones, nuestros lazos de unión y afectos.

La Escucha atenta consiste:

Escuchar durante un tiempo fijado, 10 minutos por ejemplo sería suficiente, a la otra persona sin interrumpirla. El receptor sólo escucha, atiende y comprende, sin juicio sobre aquello que nos están transmitiendo. De esta manera contribuimos a que la persona al sentirse escuchada, pueda expresar y liberar todas sus emociones y sentimientos, ayudándole a superar obstáculos, dificultades de su vida diaria, a conocerse, a aceptarse, a quererse, aumentando su autoestima, a la vez que se establece una mayor empatía y una mayor asertividad al respetar la libertad de expresión, de opinión de la persona con la que se comparte la escucha atenta.

Esta debería de ser un buen hábito de conducta para desarrollar en familias, ya que dedicamos poco tiempo a nuestra familia. Os animo a practicarla una vez por semana. Os sorprenderán los resultados y sobre todo os invito a que os entrenéis en practicar la escucha activa, nos volveremos más inteligentes, más sabios y por qué no, también un poquito más felices.

Termino para nuestra reflexión con Juan Donoso Cortés “Lo importante no es escuchar lo que se dice, sino averiguar lo que se piensa”



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