EL PODER DE LA ACEPTACIÓN

Actualizado: 26 de oct de 2018

Según Carl Gustav Jung “Lo que niegas te somete, lo que aceptas, te transforma”. Así es, cualquier cosa que aceptemos plenamente nos transformará positivamente, llevándonos a un estado de Paz, de Bienestar interior, pero es importante que sepamos que la Paz no hay que buscarla. No se trata de encontrar un estado diferente del que tenemos. Si sentimos  una emoción negativa en nosotros, no tratamos de negarla ni reprimirla. Se trata de  todo lo contrario, aceptarla, reconociéndola, sintiéndola, conectando y  percibiendo todas las sensaciones reflejadas en nuestro cuerpo y muy importante,  no identificarnos con ella, sólo obsérvala, sin juzgar, contemplándola como algo externo para soltar, sin quedarnos atrapada en ella.

De igual manera, si alguna  vez nos encontramos perdidos y no  tenemos  quietud, perdónate por no estar en Paz, acepta tu no Paz y aparecerá la Paz.

Vivimos en  un mundo, en una sociedad  donde el ritmo frenético de ésta, no nos permite vivir la vida que deseamos y sobre todo vivir en calma, en cambio  toda persona,  anhela y proclama la búsqueda del Bienestar tanto físico como mental y emocional, como nuevo modelo mental de vida para evitar sufrimiento y alcanzar la Paz.

No tiene sentido estar quejándonos, o sentirnos mal por lo que acontece a nuestro alrededor, porque no lo consideramos justo, o estar enfadado, enojados con personas  porque no actúan como creemos que deben de actuar, o lo más importante, estar castigándonos a nosotros mismos, con nuestras autoexigencias y falsas necesidades y perturbándonos emocionalmente.

A veces las cosas no son como creemos que deberían de ser, o no suceden como quisiéramos,  otras veces, las personas actúan de forma contradictoria a lo que esperábamos de ellas, nos equivocamos, no nos salen  bien las cosas, no nos aceptan algunas personas…etc. y  aun así  hay que aprender a  aceptar la realidad tal y como se presente,  dejándonos fluir, en vez de resistirnos, o resignarnos.

Para Buda “El río ya se encuentra fluyendo hacia el océano; simplemente déjate fluir con él. Tampoco necesitas nadar; déjate flotar y llegarás al océano”

Con  aceptación aprobaremos,  comprenderemos y  acogeremos  la realidad como se presente. Esto no significa que estemos resignándonos. Resignarse es algo totalmente distinto, es no poner límites, someterse e identificarse a algo o alguien, sin permitirnos ser o hacer lo que queremos. En cambio con  la aceptación sí tratamos de emprender acciones para cambiar la situación, pero  una acción positiva, evitando toda acción negativa propia  de la resistencia y con ello también evitamos las emociones negativas,

Reconocemos  simplemente que queremos  salir de ella y ponemos nuestra  atención al momento presente, sin juicio si está bien o mal, si es agradable o desagradable , no le ponemos etiqueta mental, por tanto no creamos resistencia ni negatividad emocional,  aceptas el momento tal como es.

Después te pones en acción y haces todo lo posible por salir de la situación. A esto se le denomina “acción positiva”, mucho más eficaz que la acción negativa.

El tener una actitud de aceptación, ante los acontecimientos que ocurren en nuestra vida, es entender que todo lo que nos pasa tiene un propósito: Algo que tenemos que aprender, algo que tenemos que integrar, algo que tenemos que superar, algo que tenemos que sanar.  Sólo así el universo responderá  positivamente y  nuestra energía vibrará acorde a esta actitud.

¿Qué  pasa cuando no tenemos una actitud de aceptación?

Si es hacia nosotros mismos: Nos  castigaremos, nos golpearemos, no nos permitiremos ser quiénes queremos ser. No confiaremos en nosotros, no  creeremos ni desarrollaremos  nuestras capacidades, talentos. Por tanto no creceremos ni  maduraremos y mucho menos, podremos sacar la mejor versión de nosotros  mismos. Para Thich Nhat Hanh Ser hermoso significa ser tú mismo. No necesitas ser aceptado por otros. Necesitas ser aceptado por ti mismo.

Si la no aceptación es hacía las personas: Las juzgaremos, las criticaremos, las etiquetaremos, las encasillaremos, las rechazaremos  o intentaremos  cambiarlas. La persona será como algo secundario para nosotros y no tendrá ninguna importancia.

Y si es hacia la realidad como se presenta: No permitiremos el cambio, no nos atreveremos a salir de nuestra zona de confort por miedo a perder nuestra seguridad. Estaremos siempre  enfadados, con ira, frustrados, deprimidos, tristes, angustiados…etc.

En cambio la aceptación conlleva beneficios muy importantes para nuestro poder, nuestro “autoempoderamiento” y para ello necesitas conocerte, quererte incondicionalmente, aceptando tus debilidades, reconociendo tus fortalezas y superándote.  Ya lo decía San Agustín hace muchos años. “Conócete, acéptate, supérate”.

  • Nos Enfocaremos en lo que  realmente es importante. Convertiremos la ira, la frustración, las emociones y los sentimientos  negativos en sentimientos más positivos. Todo pasa por un por qué, por un propósito, algo que tenemos que aprender, algo que tenemos que integrar, superar, madurar y/o sanar.

  • Nos haremos más resilente, más fuerte, en mejores personas, más sabio. Sacaremos  la mejor versión de nosotros

  • Y lo más importante, recuperamos todo nuestro poder al permitimos ser nosotros mismos. Ya no dependeremos del mundo externo ni de las personas para sentirnos feliz o satisfecho, disfrutaremos más de las cosas, jugaremos más, crearemos nuevas formas, desarrollaremos nuestros talentos, habilidades, apreciaremos la belleza de las cosas… sin apegarnos a nada  ni nadie. Aprobando la realidad tal y como se muestre (a las personas, a los acontecimientos y a ti mismo), sin  emitir juicios, simplemente observando  dejando a un lado nuestro ego para que no nos domine. Ese ego que siempre quiere llevar la razón, ganar, que busca la fama, que quiere tener más. Simplemente,como decía Johann Wolfgang von Goethe “Confía en ti mismo y sabrás cómo vivir”

.No hay que olvidar, algo muy importante, todo este proceso de aceptación se consigue en el HOY, viviendo nuestro presente, el  “Aquí y ahora”. Todo momento es Ahora y todo lugar es Aquí.

“Vivir el presente es el mayor regalo que nos podemos hacer: Paz, Bienestar y nuestra  alegría de ser y estar”.



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