La naturaleza fuente de bienestar y salud



El ser humano es un ser natural y como tal, estamos conectado con un vínculo muy fuerte a la madre naturaleza, aunque no seamos consciente de ello, de la misma manera que estamos conectado al vínculo materno afectivo de nuestra madre biológica.

A lo largo de la historia, la especie humana, en su evolución, ha pasado una gran parte conectada con la naturaleza, inmersos y dependiendo de ella. Inicialmente la naturaleza cubría nuestras necesidades biológicas  básicas, como la alimentaria y la  supervivencia en general, pero hubo un momento  en el que nos desconectamos, el humano en su  propia evolución y en su  afán de descubrir, de experimentar, se  independizó y así fue como nos fuimos  alejando del  entorno natural donde habitábamos con otras especies y  nos dirigimos  al mundo urbano, más civilizado y cargado de mayor vínculo social.

Nos pusimos zapatos en  nuestros pies y nos  desvinculamos , en un primer momento  del elemento tierra,  elemento tan importante y  que nos proporciona nutrición, seguridad y protección  y nos sumergimos en el mundo artificial , en el mundo urbano con sus edificaciones , donde lo que pisamos no es la madre tierra, sino el terrazo,  donde sus ventanas  no dejan pasar la luz solar, le ponemos persianas, donde el elemento aire, ese aire natural, fresco que agudiza nuestros pensamientos, aclara nuestra mente, proporciona fluidez verbal, lo sustituimos por un aparato llamado aire acondicionado, que más que agudizar la mente, la  refresca , eso sí , para resfriarnos y buscarnos disfonías y otros problemas respiratorios.

Y ese  elemento agua, ese elemento arraigado  al corazón, a los sentimientos, a las emociones, al amor, a la espiritualidad  y a  los sueños, este está presente en  nuestro entorno urbano,  pero no natural, no emana de una fuente, de una cascada , aparece abriendo un grifo , en  la bañera de nuestras viviendas ,  donde nos podemos sumergir cada vez que queramos, pero el efecto , no ceo que sea exactamente lo mismo y  ya  por último, el elemento fuego, el elemento de la fuerza, de la valentía, del coraje, de la pasión , este también ha perdido  el sentido que le aplicaban en sus inicios, nuestros antepasados, con  sus ritos, donde trabajar con el fuego despertaba la alegría de vivir , el entusiasmo y estimulaba la fuerza interna y  acompañado  con la danza se reforzaba aún más.

 Sin embargo, lo verdaderamente importante es que podemos regresar a nuestra madre naturaleza, a conectarnos y a empoderarnos de sus elementos, cada vez que lo necesitemos. Está ahí incondicional, como nuestra madre biológica, para acogernos e integrarnos,  siempre y cuando lo necesitemos, sólo tenemos que querer y buscar un espacio natural y adentrarnos en él.

Cuando nos sintamos en cualquier momento  de nuestras vidas, estresados, ansiosos,  deprimidos, bloqueados…etc. deseando escapar de todo lo que nos rodea, trabajo, personas, situaciones…etc. , podemos parar y darnos un respiro  en un rinconcito  natural.

A todos los que defendemos la necesidad de conectarnos con el mundo natural y apostamos por el  carácter terapéutico, educacional y transformador de la naturaleza, nos avalan sobradas evidencias científicas. Se ha demostrado  que  las ondas cerebrales que  generamos son diferentes cuando nos encontramos en el medio natural. Está comprobado que simplemente estar en contacto con la naturaleza dando un paseo,  sentarnos en un parque, contemplar a través de una ventana un paisaje  natural, tiene efectos similares a la meditación. Podríamos resumir los siguientes Beneficios:

  • Reduce el estrés y la ansiedad.

  • Mejora el humor

  • Mejora la Autoestima

  • Potencia la Creatividad

  • Aumenta el rendimiento cognitivo

  • Mejora la salud Física, Emocional, Mental y Espiritual

La Salud Emocional  de las personas  se potencia en naturaleza, al conectar y sentir nuestras  emociones  de una manera natural, sin esforzar ni negar nada,  serenando nuestra  mente, simplemente dejándonos llevar por el entornocon unos sencillos pasos:

  • Observando y percibiendo  la simplicidad del mundo natural.

  • Abrazar un árbol, sintiendo su energía y poder.

  • Respirar profundamente, sintiendo nuestras sensaciones, descansando nuestra  mente, a veces atormentada, relajándonos,

  • Meditar

  • Simplemente dejémonos llevar…. Centrémonos en llenar nuestro  cuerpo de  oxígeno fresco, haz inspiraciones profundas y expiraciones relajadas, soltando poco a poco el aire, elevaremos nuestro ánimo.

Al regresar de nuevo a nuestra rutina diaria, habiéndonos  tomado ese respiro, nos  sentiremos  otra persona, fresca, llena de energía, más positiva, con vitalidad y más apta para seguir  enfrentándonos  a cualquier  negatividad de los demás, a situaciones desagradables, que se nos  hacen  cuesta arriba.

Edward Abbey decía que la naturaleza no es un lujo, sino una necesidad del espíritu humano, tan vital como el agua o el buen pan. No podría estar más de acuerdo con él.

¿Te apetece  sentir y vivir tu propia experiencia en naturaleza, recuperando tu poder? ¡A por ella! Merece la pena, os lo aseguro.

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