MINDFULNESS UNA BUENA PRÁCTICA Y DISCIPLINA

Actualizado: 21 de oct de 2018




Está demostrado y avalado por estudios científicos en medicina occidental,  que la práctica Mindfulness de  “Atención plena o consciencia plena” en nuestra vida cotidiana es una muy buena elección, ya que ayuda a mejorar nuestra salud, nuestra calidad de vida , a nivel  físico, emocional y cognitivo. Se ha podido comprobar que fortalece el sistema inmunológico en general, disminuye la presión arterial, reduce la ansiedad, la depresión  y el estrés, aumenta la memoria y la capacidad creativa, también incrementa el rendimiento académico, laboral y mejora las relacionas humanas. Si además a esta  práctica  de mente-cuerpo, le sumamos que es  sencilla de realizar, sólo requiere de  entrenamiento y disciplina. A qué esperamos a incluirla en nuestra vida.  Según Sharon  Salzberg “El Mindfulness no es complicado, sólo tenemos que acordarnos de hacerlo”

Vivimos en una sociedad donde imperan las prisas. Nos vemos atrapados en numerosas ocasiones,  por un  ritmo acelerado y frenético, que a veces se nos  hace muy insostenible y  que no nos permite vivir al ritmo que desearíamos,  más tranquilo,  más calmado  y lo peor de todo ,  es que no sabemos cómo pararlo.

Nuestro día a día se presenta y  transcurre con situaciones agradables o desagradables. No podemos cambiar los acontecimientos  como se muestran, pero sí podemos  enfrentarnos con más tranquilidad y responder adecuada y eficazmente, en vez de reaccionar negativamente. Vivir la vida con serenidad, en paz y disfrutar el momento, a eso es lo que yo llamo “VIVIR”. Vivir tu vida  disfrutando  de todos los  momentos buenos, que no se nos escapan continuamente y que la mayoría de veces,  no podremos volver a saborearlos.” Enamórate de la vida, de lo que te rodea, de lo que haces” Walter Riso.

Los momentos disfrutados, son los momentos vividos, son los que  nos van a  proporcionar felicidad. No es “TENER” grandes riquezas, tener fama, tener  aprobación, reconocimiento de los demás…etc, sino SER, ser tú mismo, agradecido por quien eres y agradecido por lo que tienes y no por lo que no tienes y te gustaría tener.

Nuestra sociedad actual  está proclamando  el “BIENESTAR” como nuevo modelo mental de vida, pero el estrés social y laboral, ese ritmo desbordado en el que estamos inmersos,  se ha convertido en un obstáculo para alcanzar nuestra felicidad y nos hace vivir en una continua insatisfacción y sufrimiento, generándonos enfermedades tan en auge en la actualidad,  como  es la  ansiedad,  la depresión y el estrés.

Mindfulness se nos ofrece como una  de las técnicas psicológicas más innovadoras y más demandadas.  Cada día más personas buscando este BIENESTAR,  lo incorpora a su vida cotidiana en el plano tanto personal como laboral.

Cuando no entrenamos en Mindfulness, nos entrenamos en “Prestar plena  atención” en el presente, observando lo que ocurre dentro de nosotros (Pensamientos, emociones, sensaciones corporales…) y las situaciones que suceden en el exterior,  sin  emitir juicios, si debería de ser así o no, si está bien o mal,  sólo aceptando la realidad tal y como se presenta en ese preciso momento “Ahora” y en ese  lugar  en concreto “Aquí” conectando y sintiendo todo lo interno y externo…. es  empezar a encontrar un nuevo  sentido a  nuestra vida y a todos los acontecimientos que van sucediendo.  “Cada vez que eres capaz de observar tu mente, ya no estás atrapado en ella” Eckhart Tolle

Muchas actividades que realizamos todos los días en nuestra vida diaria , como cocinar, fregar comer, ducharnos, vestirnos,  caminar, practicar un deporte, hablar con un amigo, un familiar….etc. cualquier simple tarea que estemos haciendo y que no prestamos atención , con consciencia plena, la estaremos  ejecutando con piloto automático, sin darnos cuenta, sin ser completamente consciente y sin disfrutarla. Podemos hacerlas  de otra manera, “parando el momento” , llevando la atención a los sentidos: a la vista, al oído, al  olfato, al  gusto, al tacto , percibiendo esa tarea con actitud Mindfulness de plena consciencia  y  es que actuando de esta manera,  estudios  implementados en personas,  han demostrado que una MENTE ATENTA , ES UNA MENTE CONTENTA  al igual que UN CORAZÓN ATENTO ES UN CORAZÓN CONTENTO.

Espero y deseo que la práctica Mindfulness sea una prioridad en tu  vida. Entrenarnos en  la “atención plena”, es entrenarnos en Inteligencia Emocional, porque nos va a facilitar reconocer, canalizar y aceptar las emociones con mayor claridad , simplemente con la observación , sin juicios ,  por tanto sin interpretaciones , respondiendo  con mayor eficacia en vez de reaccionar negativamente e impulsivamente ante las situaciones, fomentando el desarrollo de la gestión emocional, el bienestar y nuestra felicidad. Para Jiddu Krishnamurti “La forma más levada de la inteligencia humana es la capacidad de observar sin juzgar”

Te dejo con el cuento  budista del buscador, una historia que no te dejará indiferente,  una manera especial  de vivir nuestras vidas.

– Carmen Zambrano

CUENTO BUDISTA “EL BUSCADOR”

Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como buscador.

Un buscador es alguien que busca. No necesariamente es alguien que encuentra. Tampoco es alguien que sabe lo que está buscando. Es simplemente para quien su vida es una búsqueda.

Un día un buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Él había aprendido a hacer caso riguroso a esas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así que dejó todo y partió.

Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisó Kammir, a lo lejos. Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó la atención. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadoras. La rodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera lustrada… Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar.

De pronto sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar. El buscador traspaso el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles.

Dejó que sus ojos fueran los de un buscador, quizá por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquella inscripción… “Abedul Tare, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días”. Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra. Era una lápida, sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar… Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado, también tenía una inscripción, se acercó a leerla decía “Llamar Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas”.

El buscador se sintió terriblemente conmocionado. Este hermoso lugar, era un cementerio y cada piedra una lápida. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto, pero lo que lo contactó con el espanto, fue comprobar que, el que más tiempo había vivido, apenas sobrepasaba 11 años.

Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar. El cuidador del cementerio pasaba por ahí y se acercó, lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.

– No ningún familiar – dijo el buscador – ¿Qué pasa con este pueblo?, ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que lo ha obligado a construir un cementerio de chicos?

El anciano sonrió y dijo: Puede usted serenarse, no hay tal maldición, lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré: cuando un joven cumple 15 años, sus padres le regalan una libreta, como esta que tengo aquí, colgando del cuello, y es tradición entre nosotros que, a partir de allí, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella: a la izquierda que fu lo disfrutado…, a la derecha, cuanto tiempo duró ese gozo. ¿Conoció a su novia y se enamoró de ella? ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla?… ¿Una semana?, dos?  ¿Tres semanas y media?… Y después… la emoción del primer beso, ¿cuánto duró?, ¿El minuto y medio del beso?, ¿Dos días?, ¿Una semana? … ¿y el embarazo o el nacimiento del primer hijo? … ¿y el casamiento de los amigos…? y el viaje más deseado…?  ¿Y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano…? ¿Cuánto duró el disfrutar de estas situaciones?… ¿horas?, ¿días?… Así vamos anotando en la libreta cada momento, cuando alguien se muere, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumba.

Porque ese es, para nosotros, el único y verdadero tiempo vivido…

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